El engaño del minimalismo en los países "nórdicos"
Yo vine a Estonia creyendo que su modus vivendi era nórdico. Que en cierto modo, el norte del país, al estar muy cerca de Findlandia, iba a ser muy parecido.
Buscaba un poco ese minimalismo de revista, ese estilo de Ikea donde todo parece que encaja y funciona de forma eficiente y pulcra.
Me equivoqué.
Este dormitorio en Estonia es el de un persona rica. Lo que he aprendido estando aquí, es que en España tenemos muchos productos de marca blanca o coste relativamente bajo en proporción a nuestro sueldo. Consultando a otras amistades que han estado o están en Filandia o Suecia (esos vecinos) me corroboran que cualquier artículo fuera de lo básico o mínimamente original, es muy caro.
En el caso de Estonia, probablemente sea el país menos postsoviético de el trío formado con Lituania y Letonia. No obstante todo es tan "minimalista" que los edificios no tienen timbre en el portal, ni pos supuesto persianas, por poner un rápido ejemplo. El Norte no es minimalista, es austero.
He aquí el punto: la diferencia entre minimalismo y austeridad.
Creo que el minimalismo contemporáneo nace de una intención de no caer en el consumo exacerbado y el capitalismo, si bien se aprovechan sus ventajas. Por ejemplo, existen muchas opciones para elegir. Muchos objetos de decoración, muchas variantes, muchas versiones de lo mismo. Una gran oferta.
En los países nórdicos, la oferta brilla por su ausencia. Cualquier Español que se encuentre en esta zona se percatará cada vez que necesita algo, en que no hay mucho para escoger, y menos por precios para la clase media. En el Norte, o al menos en Estonia, la clase media no existe.Nuestros vecinos finlandeses vienen en ferry aquí a comprar, pues sus sueldos en proporción a los precios, son más altos.
Existen los ricos y existen los obreros. Los ricos son las personas que trabajan en el sector tecnológico y el resto pertenecen a diferentes sectores con sueldos muy bajos.
He llegado aquí con muy pocas cosas, concretamente una maleta grande y una pequeña, tras hacer un drástico método KonMari con mis posesiones y dejar atrás solo una caja con libros y otra con "recuerdos" en casa de mi familia.
En el presente, no tengo nada más. Sin embargo, todo lo que tengo, aquí es muy valuable.
En un lugar donde cualquier prenda que no sea negra, marrón o blanca es especial, de repente toda mi ropa lo es. Las personas han sido educadas para invertir a largo plazo, por lo que su aspecto es muy conservador. Las casas, que no decir de las casas...
En resumen, una cosa es el minimalismo en un país con una gran oferta de consumo asequible,como es España, donde creo que tiene mucho mérito y sentido; y otra cosa es el minimalismo en un país austero. Aquí solamente por tener más de un par de pendientes ya soy considerada como consumidora por encima de la media. Ya eres de una clase media alta. ¿Por qué? Porque la bisutería más horrible y barata que te puedas imaginar no te ofrecerá nada por debajo de 7€, cuando el sueldo medio es de 3€/h.
¿Encantador, verdad?
Cuando llegué, creí que era minimalista, que de verdad lo había conseguido. Ahora me pregunto muchas cosas...
¿Dónde está el límite de lo razonable? ¿Estas personas se sienten bien teniendo tan poco? Además del evidente rechazo moral a la proporción sueldos/precios.
He empezado a preguntar a los pocos nórdicos que hablan (también la austeridad respecto a las relaciones sociales es muy fuerte) y mi conclusión ha sido que les gustaría tener más cosas de su gusto personal y que la oferta es muy aburrida. ¿Te acuerdas de España en los años noventa, cuando solo podías ir a la mercería a comprar medias de color carne o negro? Sin más opciones. Estonia es así.
Incluso aunque existan marcas internacionales, si estás cobrando un sueldo de aquí, te aseguro que están fuera de tu presupuesto.
Así que mi aterrizaje en el Báltico ha sido brutal. De repente, mis medias azule de Primark parecen "de diseño" o de tienda muy cara, son muy inusuales, y he perdido la noción de lo que es y lo que no es el minimalismo.
¿Puede el minimalismo hacerte feliz sin quitarte expresión personal?
Ahora más que nunca me doy cuenta de que se trata de invertir en cosas que realmente usas y te gustan, pero no es un delito cambiar. Darle un nuevo uso, regalarlas, donarlas... es bueno. Es sano. No somos la misma persona toda la vida.
Ahora más que nunca veo personas que tienen el mismo abrigo o el mismo par de botas desde hace veinte años o quizás más. ¿Es eso malo? No sistemáticamente. Pero si tu sientes que has cambiado, que has evolucionado, es bueno cambiar.
Supongo que el minimalismo se trata de no acumular innecesariamente. Pero tampoco creo que el extremo de la austeridad se acerque a la felicidad. No es necesario minusvalorarnos y tirar por lo bajo, y no es necesario comprometerse para siempre con nuestras cosas. De hecho, ahora más que nunca, tiene mucho sentido tener posesiones dinámicas, posesiones que van cambiando contigo, que dejas atrás cuando ha pasado su época y otras ocupan su lugar.
Esta ahora es para mí la base de un buen minimalismo.
Buscaba un poco ese minimalismo de revista, ese estilo de Ikea donde todo parece que encaja y funciona de forma eficiente y pulcra.
Me equivoqué.
Este dormitorio en Estonia es el de un persona rica. Lo que he aprendido estando aquí, es que en España tenemos muchos productos de marca blanca o coste relativamente bajo en proporción a nuestro sueldo. Consultando a otras amistades que han estado o están en Filandia o Suecia (esos vecinos) me corroboran que cualquier artículo fuera de lo básico o mínimamente original, es muy caro.
En el caso de Estonia, probablemente sea el país menos postsoviético de el trío formado con Lituania y Letonia. No obstante todo es tan "minimalista" que los edificios no tienen timbre en el portal, ni pos supuesto persianas, por poner un rápido ejemplo. El Norte no es minimalista, es austero.
He aquí el punto: la diferencia entre minimalismo y austeridad.
Creo que el minimalismo contemporáneo nace de una intención de no caer en el consumo exacerbado y el capitalismo, si bien se aprovechan sus ventajas. Por ejemplo, existen muchas opciones para elegir. Muchos objetos de decoración, muchas variantes, muchas versiones de lo mismo. Una gran oferta.
En los países nórdicos, la oferta brilla por su ausencia. Cualquier Español que se encuentre en esta zona se percatará cada vez que necesita algo, en que no hay mucho para escoger, y menos por precios para la clase media. En el Norte, o al menos en Estonia, la clase media no existe.Nuestros vecinos finlandeses vienen en ferry aquí a comprar, pues sus sueldos en proporción a los precios, son más altos.
Existen los ricos y existen los obreros. Los ricos son las personas que trabajan en el sector tecnológico y el resto pertenecen a diferentes sectores con sueldos muy bajos.
He llegado aquí con muy pocas cosas, concretamente una maleta grande y una pequeña, tras hacer un drástico método KonMari con mis posesiones y dejar atrás solo una caja con libros y otra con "recuerdos" en casa de mi familia.
En el presente, no tengo nada más. Sin embargo, todo lo que tengo, aquí es muy valuable.
En un lugar donde cualquier prenda que no sea negra, marrón o blanca es especial, de repente toda mi ropa lo es. Las personas han sido educadas para invertir a largo plazo, por lo que su aspecto es muy conservador. Las casas, que no decir de las casas...
En resumen, una cosa es el minimalismo en un país con una gran oferta de consumo asequible,como es España, donde creo que tiene mucho mérito y sentido; y otra cosa es el minimalismo en un país austero. Aquí solamente por tener más de un par de pendientes ya soy considerada como consumidora por encima de la media. Ya eres de una clase media alta. ¿Por qué? Porque la bisutería más horrible y barata que te puedas imaginar no te ofrecerá nada por debajo de 7€, cuando el sueldo medio es de 3€/h.
¿Encantador, verdad?
Cuando llegué, creí que era minimalista, que de verdad lo había conseguido. Ahora me pregunto muchas cosas...
¿Dónde está el límite de lo razonable? ¿Estas personas se sienten bien teniendo tan poco? Además del evidente rechazo moral a la proporción sueldos/precios.
He empezado a preguntar a los pocos nórdicos que hablan (también la austeridad respecto a las relaciones sociales es muy fuerte) y mi conclusión ha sido que les gustaría tener más cosas de su gusto personal y que la oferta es muy aburrida. ¿Te acuerdas de España en los años noventa, cuando solo podías ir a la mercería a comprar medias de color carne o negro? Sin más opciones. Estonia es así.
Incluso aunque existan marcas internacionales, si estás cobrando un sueldo de aquí, te aseguro que están fuera de tu presupuesto.
Así que mi aterrizaje en el Báltico ha sido brutal. De repente, mis medias azule de Primark parecen "de diseño" o de tienda muy cara, son muy inusuales, y he perdido la noción de lo que es y lo que no es el minimalismo.
¿Puede el minimalismo hacerte feliz sin quitarte expresión personal?
Ahora más que nunca me doy cuenta de que se trata de invertir en cosas que realmente usas y te gustan, pero no es un delito cambiar. Darle un nuevo uso, regalarlas, donarlas... es bueno. Es sano. No somos la misma persona toda la vida.
Ahora más que nunca veo personas que tienen el mismo abrigo o el mismo par de botas desde hace veinte años o quizás más. ¿Es eso malo? No sistemáticamente. Pero si tu sientes que has cambiado, que has evolucionado, es bueno cambiar.
Supongo que el minimalismo se trata de no acumular innecesariamente. Pero tampoco creo que el extremo de la austeridad se acerque a la felicidad. No es necesario minusvalorarnos y tirar por lo bajo, y no es necesario comprometerse para siempre con nuestras cosas. De hecho, ahora más que nunca, tiene mucho sentido tener posesiones dinámicas, posesiones que van cambiando contigo, que dejas atrás cuando ha pasado su época y otras ocupan su lugar.
Esta ahora es para mí la base de un buen minimalismo.



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